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Capítulo 1 de 9

Cómo funciona la memoria

No tenemos una sola memoria, sino varias que trabajan juntas. Entenderlas ayuda a saber qué es normal y cómo echarles una mano.

  • 6 minutos de lectura

Revisado en noviembre de 2026 · Cómo elegimos las fuentes

En esta página

Lo esencial

  • La memoria no es un cajón único. Hay una memoria para el momento, otra para lo vivido, otra para lo que sabemos y otra para lo que sabemos hacer.
  • Para recordar algo hay que fijarse primero. Muchos «olvidos» son en realidad cosas en las que no llegamos a fijarnos.
  • Cada vez que recordamos algo, lo reforzamos. Repasar y contar lo vivido ayuda a guardarlo.

Recordar es hacer tres cosas

Para que algo se quede en la memoria tienen que pasar tres cosas, una detrás de otra:

  1. Fijarse. Si no prestamos atención, la información no entra. Por eso olvidamos dónde dejamos las llaves cuando las soltamos mientras hablábamos por teléfono: no es que se borrara, es que nunca llegó a guardarse.
  2. Guardar. Lo que nos importa, nos emociona o repetimos se guarda mejor. Lo que se une a algo que ya sabemos, también.
  3. Recuperar. Es encontrar lo guardado cuando lo necesitamos. A veces está ahí, pero tarda en salir: es lo que nos pasa con el nombre que tenemos «en la punta de la lengua».

Cuando algo falla, conviene preguntarse en cuál de los tres pasos ha fallado. La mayoría de los olvidos del día a día son fallos del primer paso: no nos fijamos.

Las memorias que usamos cada día

La memoria del momento

Mantiene unos pocos datos durante unos segundos, como un número de teléfono mientras lo marcamos o lo que acabamos de leer. Se llama también memoria de trabajo. Es pequeña y se cansa con las distracciones.

Recordar el precio mientras sumas la cuenta.

Probar el juego

La memoria de lo vivido

Guarda lo que nos ha pasado, con su cuándo y su dónde: la boda de una hija, lo que comimos ayer, la conversación de esta mañana.

Contar cómo fue el viaje del verano.

Probar el juego

La memoria de lo que sabemos

Guarda los conocimientos y las palabras: que Madrid es la capital, para qué sirve un botijo o qué significa un refrán. Suele mantenerse muy bien con los años.

Saber completar «Más vale pájaro en mano…».

Probar el juego

La memoria de lo que sabemos hacer

Guarda las habilidades: montar en bici, coser, hacer una tortilla, conducir. Funciona casi sin pensar y es de las más resistentes.

Hacer punto mientras se ve la tele.

La memoria de imágenes y lugares

Recuerda caras, colores, dónde está cada cosa y cómo llegar a los sitios.

Saber volver a casa por un camino nuevo.

Probar el juego

La memoria de lo que hay que hacer

Nos recuerda las cosas pendientes en el momento justo: tomar una pastilla, llamar a alguien, apagar el fuego. Es de las que más fallan con la edad y de las que más se benefician de ayudas como notas y alarmas.

Acordarse de comprar pan al pasar por la panadería.

Por qué unas cosas se recuerdan mejor que otras

  • Lo que emociona se queda. Recordamos con detalle el día que nació un nieto y no lo que cenamos hace tres martes.
  • Lo que se repite se refuerza. Cada vez que contamos una historia, la guardamos un poco mejor. Repasar con espacios (hoy, mañana, dentro de unos días) funciona mejor que repetir muchas veces seguidas.
  • Lo que se une a algo conocido entra mejor. Un nombre nuevo se recuerda mejor si lo relacionamos con alguien que ya conocemos.
  • Lo que se organiza ocupa menos. Una lista de la compra agrupada por secciones (fruta, limpieza, pescado) es más fácil de recordar que una lista desordenada.
  • El descanso ayuda. Mientras dormimos, el cerebro ordena lo aprendido durante el día.

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La guía, capítulo a capítulo

  1. 1Cómo funciona la memoria
  2. 2Qué cambia con la edad (y qué no)
  3. 3¿Olvido normal o señal para consultar?
  4. 4Lo que ayuda a cuidar la mente
  5. 5Qué pueden hacer los juegos (y qué no)
  6. 6Trucos para recordar en el día a día
  7. 7Cómo acompañar
  8. 8Mitos y realidades
  9. 9Dónde pedir ayuda